La
gala lírica máxima
Por Mirta Russo
La actividad cultural de
Buenos Aires ofrece muchas alternativas y muy buenas, pero
hay que destacar la Gran Gala Lírica que se ofreció
en el Auditorio de Belgrano el sábado 16 de Junio a
las 21 hs. Contó con la participación de la
excepcional Orquesta Sinfónica Ciudad de Buenos Aires
y cuatro de las mejores voces de Argentina: Haydeé
Dabusti (soprano), Alicia Cecotti (mezzosoprano), Antonio
Grieco (tenor) y Leonardo Lopez Linares (barítono).
La dirección artística y musical estuvo a cargo
del gran maestro, Enrique Roel.
Fue un espectáculo
brillante. El Auditorio vibró en cada presentación
de los artistas. La perfecta acústica de la sala hizo
deleitar a los presentes con una selección de las más
bellas arias del repertorio lírico. El programa comenzó
a toda orquesta con la obertura "El barbero de Sevilla"
de Rossini, en la que se luce el maestro Enrique Roel quien
en ésta y en el resto de las interpretaciones da cuenta
de su fecunda trayectoria.
La impecable actuación
de la soprano Haydeé Dabusti se destacó porque
interpretó magistralmente, no sólo con la voz,
sino con el cuerpo y el alma, entre otras, Casta Diva (Norma)
y Vissi d'arte (Tosca). Por su parte, Alicia Cecotti logró
su mayor nivel de expresividad en Habanera (Carmen) y acompañó
eficazmente a sus compañeros.
El barítono Leonardo
Lopez Linares aportó su caudal de voz, su técnica
interpretativa y su capacidad para traducir los variados matices
dramáticos, sobresaliendo en su actuación. Por
último, el tenor Antonio Grieco, dueño de una
prodigiosa voz, puso la pasión al servicio del repertorio,
y con su particular simpatía se ganó la adhesión
del público.
El final incluyó un
ensamble de voces. La voz grave de Lopez Linares, contrapuesta
a la aguda de Antonio Grieco se unieron con las voces de Haydeé
Dabusti y Alicia Cecotti en un cuarteto inolvidable. Los acompañó
el Coro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos
Aires dando aún más brillo a un final con Nabuco
"Va Pensiero" que terminó con un cerrado
aplauso que duró varios minutos y obligó a los
intérpretes "a una más…".
"El Brindis", una
de las más bellas arias de La Traviata, sirvió
de broche final. El público acompañó,
y aplaudió de pie a sus artistas que de esta forma
se despedían dejando en los presentes la seguridad
de haber asistido a un espectáculo de lujo, de esos,
a que nos tiene acostumbrados, esta bendita Buenos Aires.
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