MAXIMILIANO GUERRA
Etoile Internacional. www.maximilianoguerra.net
Un comentario al pasar de alguien que tuvo el placer
de trabajar con la intensidad creativa de un compositor
de la talla de Enrique Roel.
No solo fue un placer artístico sino humano,
su fragilidad y fuerza de hombre comprometido con
su arte y su vida, su humanidad para jugar con las
notas y melodías de su imaginación
y una comprensión al extremo de mis ideas
y principios de por qué debíamos hacer
ese homenaje a un personaje como el Dr. René
Favaloro fueron y son connotaciones de una creación
que fue creciendo a través de las ideas,
la música y la coreografía que aún
sigue siendo una obra de esas de las que se sigue
hablando.
Esta obra se llama By-Pass, la creamos juntos a
la distancia: él en Buenos Aires, yo en Stuttgart
(Alemania), a pesar de que teníamos las ideas
muy claras, fuimos comunicando necesidades, tiempos,
ritmos y sobre todo, amando más y más
nuestro singular modo de crear.
Él supo comprender las primeras palabras
que surgían de mi boca, totalmente de mi
imaginación y traspasarlas a melodías
que significaban y simbolizaban exactamente eso.
Qué más puedo contar o comentar de
un grande de la música argentina, que lo
es por el lugar donde la crea, pero tiene más
de universal y significativa que su propia esencia
conciente, como los grandes autores.
Me atrevo a decir que su obra subsistirá
en el tiempo y tendrá su lugar en la historia.
Fue un gran placer poder conocerlo como compositor
y, también, poder compartir parte de su vida
como amigo.
Para mí el mejor compositor de música
contemporánea de la Argentina, es también
un gran ser humano, por eso, no dejen de escuchar
su música para poder percibir su humanidad.
Maximiliano Guerra.
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Buenos aires, 6 de marzo de 2006
Desde nuestro acercamiento profesional
en el año 2000, para la creación del
ballet "By-Pass", con música creada
por el maestro Enrique Roel, no encuentro palabras
para expresar mi admiración por sus composiciones
y la calidez humana que premisan sus obras.
Conociendo la grandeza de este
músico, y, teniendo la oportunidad de un
acercamiento entre nuestras familias, con gran sorpresa,
descubrí también, a un gran director
de orquesta. Con tenacidad en su batuta, firmeza
en su marcación, y un gran sentido de la
interpretación en una gama interminable de
estilos.
Sin duda, estamos delante de un
músico, que no solo por lo creativo llega
a llenar los corazones del público, sino
que con su rigurosa batuta en movimiento, alcanza
a movilizar también a los maestros de las
orquestas que dirige, con gran sensibilidad, logrando
que el sonido sea perfecto, pero no menos inspirado.
Maximiliano Guerra.